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Pieter

Salvador,
¿Cómo explicar lo que se siente a partir de la lectura, lo que escuchamos adentro de nosotros? ¿Acaso las sensaciones nos engañan? ¿Acaso la escritura logra engañarnos? ¿Cómo dejar de hablar y ser palabra, ser nuestro mundo a imagen y semejanza?
Matira,
Habitas mis sueños y ahora aquí los dos, tan frágiles, tan nimios, tan extraños, entre sombras difusas, disolviéndonos en el infinito. Tu piel de luz, de sombra, de fuego, madera, carne o metal se desintegra. Tu piel no es frontera. Viajaste a través del tiempo y te posesionaste de mí y de las cosas, de cualquier cuerpo. Sabes que las cosas piensan, que las cosas sienten, que también se avergüenzan.
Le di cabida al amor, pero al amor como yo lo concibo, un amor frió, sensato, calculado. Te amo, te amo más que a mí mismo, lo sabes.
Swietania,
La matemática es lo que nos une. Relaciones de igualdad. ¿Recuerdas cuando me contaste que jugabas a las muñecas, que las vestías y las hacías actuar como si fueran personas reales, que incluso te imitabas a ti misma? Pues bien, hoy te quiero hablar como un niño.

Te quiero como se quiere a la soledad y a las lagrimas, al canto de los grillos y las montañas, al campo y al sol, porque mi verdadero ser, ese niño que permanece callado en el tumulto de seres que cabalgan en mi cerebro, permanece inamovible. El jardín crece, el hermoso jardín crece y tú estás ahí, y yo estoy ahí, y tus padres, y mis padres, y nuestros amigos, y todas las voces de todos los tiempos y de todos los lugares.

pd.
Los sucesos nocturnos al igual que los actos diurnos, nos conforman, sin embargo los ocultamos como si no importaran. Quiero conocerte.
Salvador,
¿Qué hacer para meternos en la cabeza de las personas y estar en el centro de sus pensamientos? ¿Será precisamente el pensamiento o el sentimiento? ¿Te haz dado cuenta de que oscilas en diversas realidades?
Hagamos del juego algo creíble, como cuando intenté tocar tu lomo y me ladraste, cuando te alimenté y no comiste, cuando te acaricié y me mordiste. Somos engañadores, imagólogos y publicistas. Ayer hablábamos de derechos, de legalizar y patentar la firma, de hacerla propiedad privada, de que el juego se llama mercado, de que nadie gana excepto nosotros. Hoy imperamos. Los incautos vendedores, evangelistas, reyes y políticos se espantan hacen estruendos y vociferan, creen que nos burlamos de ellos, pero cómo podríamos hacerlo si nosotros somos ellos. Sigamos actuando.
Swietania,
El destino, esa hidra vieja y desesperanzada que babea rencor por la comisura de sus labios, nos embiste y empuja al abismo. Nuestros corazones erizo se defienden, bajo la armadura de nuestros pechos, lanzando espinas a pulso de podadora. El destino se precipita y nosotros caemos. Volamos y caemos. Chocamos pero no morimos, jamás morimos, nos transformamos. Nuestros actos nos hacen. No somos golpe en la frente, ni vuelo ni herida, somos energía, monstruos bélicos, garrapatas ajenos a cualquier contingencia.
Brumelia,
Tú no lo notaste, pero te observé mientras dormías. Tu rostro, tu nariz, tus párpados… ¿Qué hay detrás de tus párpados? ¿El vacío, amplificación de la nada? Tu cuello era largo y elegante, en él colgaba un negro y anticuado maniquí que parecía implorar la muerte, ¿o la resurrección?. El tronco de tu cuerpo se tendía grácil bajo el arce y soportaba tus exquisitos senos de ébano. Tu cabello, enebro castaño mecido por el viento, acariciaba tus hombros. Quizás te preguntes por qué te deje ahí. Brumelia, mi Brumelia. No soporté ver tu cuerpo inanimado, tan rígido, tan cosa.
Lobo,
¡Viejo demonio! Amigo mío, estuve pensando en nuestros actos, dar el fuego a los hombres y a las cosas, el placer del comer, de abrasar y abrazar fue un acto muy osado –y te lo dije-. ¿Recuerdas cuando cubrimos la desnudez con ideas, como primero las ideas se posesionaron de los cuerpos, luego se independizaron de ellos y después los sometieron? La historia se repite incesante.
Cordia,
Soñé la puerta de tu cuerpo, le decías ábrete y se abría. Entré en ti, como luz a borbotones. Me vi desnudo, sentado, con la cabeza inclinada. Mi pelo estaba cubierto con tus flores blancas. Mis pupilas dilatadas no me veían, mis manos colgaban sin fuerzas entre mis piernas semiabiertas. Intentaba encontrar la puerta, pero había desaparecido. En ese espacio euclidiano mis voces surgían de todos los ángulos posibles, en todas las edades posibles. La máscara se iban transformando m e apropiaba de los gestos del otro del otro del otro…
Pd.
Cordia, Cordia, Cordia. Esto no es sueño, fui las primeras manos que delinearon tu cuerpo, la primera boca en desnudarte. Te amo. Te amo más que a mí mismo.
Lobo,
Hablemos por hablar, sin necesidad de fotografías que comprueben nuestras palabras. Su imagen es hermosa, pero es un velo. ¿Y si careciera de velo? ¿Crees tú que me moleste no verle? ¿Y por qué tener tal o cual velo, actitud o imagen? Dices que para comunicarnos. ¿Pero en verdad nos comunicamos? ¿Sabes qué hay detrás de mi imagen?
Eres bella.
Mayáhuel,
Ayer entraste en mí me convertí en un todo negro. Te clavaste en lo más hondo de mis entrañas y a partir de ahí mi alma vibra. Me sentiría tan solo sin tu presencia.
Pd.
Que no quiero verte, quiero sentirte.
Eugenia,
Te noto distante ¿Dónde está la sonrisa, los recuerdos, deseos, placeres, besos, abrazos, discusiones, paseos, juegos, lloriqueos, cantos y amaneceres que nos elevaban al infinito? Tus palabras rebotan en mi mente, eres música, color, forma, espacio, volumen, poesía, todo. Expresionismo e impresionismo. En ti veo al mundo y el mundo me ataca. El viento me oprime, cabalga en mis ojos. Una lluvia de mármol me inserta, caigo y me retuerzo con la vida y la muerte en las entrañas. Eres un huracán que me lleva. Conozco la soledad y el frío en tu sangre, me arrastro a tus playa, vago lento cansado y sin fuerzas. Ni luna ni viento, ni tierra ni mar, ni siquiera la lluvia tienen sentido. Aúllo cualquier sin razón para seguir reptando tu costa y encontrarte. Dame el poema y la canción que te pido y perdámonos en la disonancia de nuestros cuerpos, que después nuestras palabras cobren sentido.
Salvador,
Las obras de arte son expresiones del conocimiento. El conocimiento es placer. Por medio de las obras de arte nos expresamos, nos conocemos. Pero, ¿Qué es el placer? ¿Cómo se obtiene? ¿Es real el placer? ¿Qué lo provoca? Con remordimientos no hay placer, a menos que el placer del remordimiento en sí. El placer está en la mujer, en el ideal de la mujer, sobria y austera de su rostro, pero más que en la mujer, en la transformación de ella, en el proceso, el paso de la soberana a la esclava. En la mirada esta el placer. Lo mas sublime, está en lo mas bajo: Boyerear. La sensibilidad del boyeur es su placer: sentir algo no provienen del exterior, sino de nuestro más profundo interior. Ver lo que esta velado.

Pd.
¿Qué clase de voyeur soy? ¿Espíar desde las penumbras del pensamiento, desde mi celda? ¿Qué clase de cautivo es quien desea el cautiverio?
Azalea,
Le pedí a un amigo que te hiciera mi último regalo,dos poemas. Espero te gusten.

pd.
Deseo tu cuerpo.

Cantos hinchados

En honor de la hermosa Azalea,
amada de Diamod Rust


I
Princesa de los montes áridos
flotas en el abismo
y yo caigo en la quijada del silencio.
En tu rostro lívido de cielo el sol se desbarranca,
truena el dios gélido en la aurora de Satán
y un escupitajo de sombras
estremece tus mejillas de abedul.
Mis garras de obsidiana se desmoronan
cada que cierras tus párpados vaginas horizontales.
Pequeña escarpada, tiritas en el voladero y
En el firmamento nuestros dedos se astillan.
Mujer hidra, Uroboros.
Mujer crótalo, hollín de sombras
Mujer palabra, cabra y serpiente.
Sordina de alaridos,
dragona ciega con escamas de ángel,
me invades con ráfagas de demencia.
Mujer de soplos inocentes
y sonrisa de hoguera
Algún día me hundiré
en las profundidades
de tus pestañas.

II
Si te pienso bien, soy un barco a la deriva.
si no te pienso, eres rueda de carne
imparable en un mar de lunas
Si te pienso bien, soy viento tejido
y pólvora hambrienta.
Si no te pienso, eres un río de cometas
rugiendo en el otoño.

Salvador Lobo
Maran,
Y qué somos si no monstruos en busca de la posesión del otro. ¿Sabes qué me gustaría? Hacer un corte entre nosotros para que por ahí escape nuestro miedo y tristeza. Ve lo mal guerrero que soy. No llego temprano a las batallas y no me retiro a tiempo. Nuestra guerra debió de haber terminado desde el primer momento.

Pd.
Nos amamos, pero amamos más el simulacro. Somos fingidores.
Salvador Lobo,
Placer y poder. En grupo se obtiene placer y poder, pero la experiencia en grupo es engañosa. Mientras complacemos a unos, a los otros les causamos daño. Por otro lado, transgredir al grupo también es placentero. El individuo que transgrede al grupo es poderoso, pero ¿Hay placer en ello? ¿Y qué sucede cuando el grupo se da cuenta de la transgresión? Pero siempre hay maneras… El lector es creyente del escritor y el escritor de sus lectores, pero ni el escritor se atrevería a mover e imperar en sus lectores, ni los lectores imperarían sobre la libertad del hacer del escritor; sin embargo… la escritura mueve e impera en ambos. Lo más poderoso y placentero es la escritura.

pd.
La escritura aprisiona. Detrás de ella nada y enfrente los deseos. Lo que produce es ilusión y entelequia.
Matira,
Caminas lenta, sin rumbo. Arrastras miradas. ¿Eres bella? No, no lo eres. No al menos como tú lo desearías. Yo te miro, pero no te veo en ti. No veo tus sensaciones o pensamientos. Lo que ves es un falo, que no es mi falo, atravesándote por la vagina, que no es tú vagina. Quiero conquistarte. Te cantaré y entonces me devorarás. Caminas y arrastras miradas. Sí, creo que eres bella. Bella imagen que he hecho de ti: tu pelo, tus ojos, tu nariz, tus senos, tus brazos, tu vagina, tus piernas. Eres bella.